Catalogados como una variedad de glóbulos blancos, los eosinófilos hacen parte del sistema inmune del ser humano y por lo tanto se reconocen como células que se encuentran tanto en la sangre como en los tejidos conectivos asumiendo la labor de defender al cuerpo de los riesgos asociados a infecciones parasitarias. Junto a los basófilos y los neutrófilos, los eosinófilos se establecen como leucocitos granulocitos debido a que comparten la característica de que su citoplasma se encuentra colmado de una gran cantidad de gránulos.

En cuanto a que son los eosinofilosse trata de leucocitos identificados por P. Ehrlich en 1879, que presentan una forma redondeada de unos 15 µm de diámetros. Se originan de manera exclusiva en la médula ósea donde, a partir de una maduración que dura aproximadamente 8 días son liberados al torrente sanguíneo para posteriormente hospedarse en los tejidos conectivos donde sobreviven alrededor de unas dos semanas.

Funciones de los eosinófilos

Estas células son determinantes para la lucha contra las infecciones virales y la protección del ataque de bacterias, por lo tanto, tienen la habilidad de reconocer y responder a patógenos de una manera genérica, pero, a diferencia del sistema inmunitario adaptativo, no aportan una inmunidad a largo plazo. Se sabe también que liberan las sustancias citotóxicas que guardan en sus granos para así poder destruir las células de los parásitos, asimismo son relacionados con la respuesta a reacciones alérgicas, inflamatorias e inmunes en lugares concretos del cuerpo, especialmente las que tiene que ver con infecciones víricas respiratorias.

De otro lado, aparecen otras funciones que los implican con el funcionamiento adecuado de ciertos órganos, por lo tanto, se dice que la presencia de eosinófilos en el endometrio propicia una actividad pro-reproductora y los que se encuentran en las glándulas mamarias durante el periodo postnatal participan activamente en su desarrollo.

Valores de eosinófilos

Se tiene a manera de referencia, que un recuento de eosinófilos normal debe arrojar resultados entre 0 y 500/μL para los adultos y entre 0 y 850/μL para los recién nacidos. Las variaciones en sus valores nos permiten hablar de eosinófilos altos determinados por un conteo superior a los 500 eosinófilos por microlitro de sangre, un cambio que tiene mucho que ver con la presencia de alguna enfermedad subyacente.

Finalmente, los eosinófilos bajos, se identifican cuando el estudio de la muestra de sangre arroja menos de 50 células/L, dando lugar a una condición médica que se reconoce con el nombre de eosinopenia.

 

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